Algunos creían que Viviane Morales iba a apelar el fallo de nulidad de su elección pero la semana pasada, sorprendió a todos cuando en una conferencia de prensa y de la mano de su esposo, Carlos Alonso Lucio, anunció que dejaba la fiscalía.
Y aunque su renuncia ha traído mucha controversia, dejarlo todo por amor fue la mejor opción. Su postura no solo es noble sino que está apoyada en estudios científicos que demuestran que las medidas que se toman en torno al amor duelen más que las del trabajo.
Hace un mes, Neal Roese, profesor de mercadeo de Kellogg University encontró que una de las mayores fuentes de arrepentimiento es el romance. De ahí que las decisiones sobre amor deben ser tomadas con mucha calma pues son las más importantes si se acierta pero las que más pesan si se equivoca.
El arrepentimiento, vale la pena aclarar, aunque doloroso es un componente esencial de la experiencia humana. Todas estas situaciones, optar por una universidad y no por otra, acabar un matrimonio o seguir casado, en palabras de Roese “inyectan gasolina al fuego del arrepentimiento”.
En un estudio previo, el investigador encontró que las cuestiones románticas era el tipo más común de pesadumbre. En este nuevo trabajo, que será publicado en la revista Social Psychological and Personality Science, Roese encontró que el pesar por una decisión mal tomada con relación al amor era más intenso que cuando se trataba de una mala movida laboral, como abandonar la universidad o dejar un puesto. “Las relaciones personales son el componentes más importante del arrepentimiento. Matrimonios fallidos, romances turbulentos o indiferencia hacia la familia llevan a sentimientos de pérdida que pueden duran toda una vida”, explicó el especialista.
Y si bien trabajar es importante porque nos da de comer, hay que darle prioridad a la vida amorosa. De otra manera, se lo lamentará por mucho tiempo. Que lo digaViviane, quien sí entendió cuál era la prioridad.
Una nueva tendencia entre las niñas consiste en preguntarles a extraños en Internet si son bonitas o feas. ¿Qué las lleva a hacer esto?
Un video de apenas 23 segundos bajo la categoría de Am I ugly? (que traduce ¿Soy fea?) esta en youtube y ya cuenta con 437.000 visitas. La protagonista es una niña de 12 años que dice: “tengo una pregunta que hacerles. La gente dice que soy fea. Díganme, ¿lo soy?” . Entre las respuestas hay de todo. Desde personas bien intencionadas que les dan toda una charla sobre la importancia de la belleza interior, hasta otros despiadados que les escriben así, sin más ni más, “si, eres muy fea”.
Como el de esta niña hay muchos más videos. Está, por ejemplo, el de una niña que ya ha tenido 4. 5 millones de vistas, en el cual ella dice: “quiero preguntarles a ustedes si soy fea porque muchas gente me dice fea y creo que soy fea y gorda”. Entre las más de 100.000 respuestas también hay todo tipo de comentarios. Sin contemplación, muchos le contestan que está en lo cierto.
La pregunta que se hacen todos es qué lleva a una niña de esta edad a preguntarle a extraños en la red sobre su apariencia y a exponerse a que la insulten con términos como estúpida, patética, narcisista, y otros más subidos de tono que no se podrían publicar por este medio.
El tema es tan nuevo que muchos todavía no saben que es lo que está pasando. Pero no se necesita ser un experto para ver que estas niñas están desesperadas por reafirmarse y que tienen un problema serio de autoestima. Y lo peor es que están buscando consejo en el lugar equivocado pues, juzgando por su candidez, pareciera que no están enteradas de todas las consecuencias que puede acarrearles este tipo de actividades en la red, desde insultos como los que han recibido, hasta comentarios obscenos de posibles abusadores sexuales.
La mayoría está de acuerdo es que nada bueno puede salir de esto. Algunos señalan que puede ser una forma de auto flagelarse y que va en la misma línea de los desórdenes alimenticios. Por lo tanto, se da en el mismo contexto social en el que las mujeres y los hombres sienten una presión por ser bellos. La diferencia es que esta pregunta, que podría ser mucho más personal y dirigida a alguien que les pudiera dar un consejo cariñoso y bien intencionado, se lanza en internet donde cualquier puede contestar lo que sea, amparado bajo el anonimato.
Emilie Zaslow le dijo a Associated Press que esto marca un cambio cultural pues las niñas de hoy saben que los nuevos medios existen y los utilizan para este tipo de cosas sin saber en qué se están metiendo. “Hay que sumarle a las presiones de la industria de belleza una dosis de los ‘realities’ de televisión en los que la gente común y corriente alcanza la fama por los videos virales de youtube”, dice la experta en medios de la Pace University.
Lo más inquietante de todo es que pareciera que los padres de estos niños están ausentes. Por esto, tal vez la principal advertencia va para ellos y para todos los que tienen hijos de estas edades. Dejar a los niños solos en Internet, sin supervisar lo que hacen allí puede terminar en experiencias negativas como estas. Pero con una buena asesoría podrían resolver no solo su interrogantes sobre su apariencia sino aprender a usar este medio para cuestiones más positivas. Como lo dice Susan Abbott, una psiquiatra infantil de Nueva York, si así fuera, estas niñas “en lugar de estar involucradas en cosas como su belleza y la apreciación que otros tengan de ella, se dedicarían a temas más satisfactorios como sus amigas, su familia y sus actividades académicas”.
Por: Leonardo Niño
Muchos hombres darían lo que fuera por saber qué es lo que más satisface a su pareja. Y aunque la tarea no es nada fácil, un estudio publicado esta semana por la revista Journal of Family Psychology, acaba de sacar algunas respuestas. Las mujeres se sienten contentas cuando ellos son capaces de descifrar sus emociones, especialmente las negativas. Lo importante es que ellas no tengan que expresarlo con palabras sino que los hombres lo noten por su propia cuenta.
“Cuando las mujeres ven que su pareja comparte con ellas los momentos en que están molestas y deprimidas, ellas lo ven como un signo de apoyo, empatía y sinceridad”, afirma Shiri Cohen, autora del estudio y médica de la Escuela de Medicina de Harvard. En el caso de los hombres sucede todo lo contrario. Para ellos el momento de mayor satisfacción es cuando ven que su pareja está feliz y, por eso, cuando las ven bravas no quieren compartir esos momentos negativos con ellas.
Lo anterior puede ser fuente de muchos desencuentros. Una mujer que está molesta por algo que el dijo quisiera que él lo notara. El, por el contrario se va a alejar de ella porque la ve brava.
Por eso es importante saber que es lo que cada cual quiere. De hecho, una de las conclusiones del estudio es que hay que ser comprensivo con la pareja, para sacar mayor satisfacción de la relación. “Intentarlo y demostrar interés es lo más importante, así se equivoquen”, concluyó Cohen.
Casi todo el mundo dice pequeñas mentiras para sobrevivir. Pero cuando estas se dan cara a cara es más fácil detectarlas. Otra cosa sucede el mundo virtual, pues, como lo dijo sabiamente el humorista Peter Steiner, “en Internet nadie sabe que uno es un perro”. De hecho, según los expertos la red mundial es el sitio ideal para pretender ser alguien que no se es. Muchos, escudados en seudónimos llenan los sitios informativos de comentarios soeces, los cuales no serían capaces de sostener con su verdadera identidad. No hace mucho, Matt Ridley escribió en su columna en el Wall Street Journal acerca de por qué los seres humanos se desinhiben en internet: la gente lo dice todo, lo cual puede ser bueno y malo, porque a veces exagera con los insultos.
Y parte de la desinhibición es decir mentiras. A muchos les habrá pasado. La rubia encantadora que aparecía en sus fotos luciendo un bikini en su escultural figura era en realidad una matrona de cierta edad y pasada de kilos.
Pero por fortuna investigadores de las universidades de Cornell y de Winconsin-Madison detectaron recientemente unos patrones para desenmascarar a los farsantes de la red. El estudio lo hicieron con 78 perfiles de pretendientes en diferentes sitios para conseguir pareja. Estos son los más comunes:
Todo esto lo hacen para distanciarse de sus propias falsedades, explicaron los autores del trabajo. Con este tipo de claves lograron detectar que 65 por ciento de la muestra estudiada daba información falsa. Los temas sobre los que más se miente son el peso, la estatura y la edad.
Aunque el estudio tomó una pequeña muestra es de los pocos trabajos científicos que se han hecho sobre el tema. Algunos han estudiado esto de manera empírica y han encontrado que la gente hace lo que sea por verse mejor en sus perfiles. Uno de ellos fue realizado por Christian Rudder, de OKTrends, quien dice que en las redes sociales siempre hay que restarle dos centímetros a la estatura que da la gente y quitarle el 20 por ciento a lo que dicen que ganan. También creen que mientras más bonita sea la foto, es más probable que haya sido tomada hace mucho tiempo. Así mismo, cuando se declaran bisexuales, por lo general, están interesados en un solo sexo.
Acerca de por qué lo hacen, la respuesta es sencilla: es fácil, y la gente cree que se puede salir con la suya. Ridley dice que en el caso de quienes escriben ataques groseros en internet influye el hecho de que no ponen la cara. La ausencia de todos los rasgos corporales, que en una confrontación frente a frente previenen a la persona sobre cómo hablar, aquí no se da. A este fenómeno se le conoce como Efecto de desinhibición en línea y lo describió John Suler, de Rider University. El dice que en la red los cibernautas no tienen idea de jerarquías ni status, como tampoco de las expresiones de la cara que dan información valiosa no verbal sobre el interlocutor. Así las cosas, dice Suler, es más fácil que hablen de más o se comporten mal en las redes sociales.
Aunque estos patrones podrían ayudar a saber quien da información veraz y quién no, los expertos señalan que la única manera de salir de dudas es conociendo al pretendiente en la vida real.
Mientras tanto, para los mentirosos va una recomendación: no mienta, al menos no lo haga con la foto de su perfil de Facebook porque, aunque no lo crea, la gente lo va a notar. Y no solo eso. Si sube una imagen vieja de cuando tenía pelo, probablemente va a decir mucho más sobre sus inseguridades que si no lo hiciera.
Casi todo el mundo ha tenido una amistad que no es tan agradable como otras, porque nos exige una competencia constante o porque con ella no se comparten plenamente los mismos valores e ideología. A pesar de todo siguen siendo parte de nuestras vidas y no tomamos la determinación de sacarlas del llavero por diferentes motivos, entre ellos, la culpa. Y cuando se rompe con estos amigos, a veces pasan a ser de esas personas que uno nunca deja ir, pues el odio que se siente hacia ellas sigue siendo el lazo que nos mantiene juntos. Y es que no hay, aparentemente, nada más bueno que hablar mal de los enemigos, aquellos por quienes sentimos rencor y desprecio.
Pero lo cierto es que los científicos encontraron, gracias a un experimento, que estas amistades negativas generan problemas emocionales y también físicos. El trabajo fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Los científicos de la universidad de UCLA, quienes elaboraron el estudio, escribieron que las relaciones interpersonales negativas, entre las cuales están los conocidos malucos y los enemigos, pueden llevar a un incremento en la inflamación y esto en consecuencia puede disparar una serie de enfermedades que van desde la hipertensión hasta cáncer.
Cualquiera dirá que eso ya lo sabíamos todos. Cada quien ha vivido en carne propio esa sensación de quedar sin energía luego de que un amigo compite o pelea con uno. Pero lo interesante del estudio es que una situación que antes era anecdótica hoy cuente con suficiente base científica en la cual apoyarse.
El trabajo se realizó con 122 personas jóvenes y en perfecto estado de salud, quienes fueron monitoreados mientras vivían momentos estresantes. Simultáneamente les midieron algunas sustancias internas que causan inflamación en el organismo. Los investigadores hallaron que en aquellos días estresantes las personas tuvieron más altos los niveles de proteínas responsables de condiciones como la presión arterial alta, la depresión y el cáncer.
El mensaje que queda de todo esto es muy simple: no vale la pena tener amistades negativas, ni gastar tiempo pensando en enemigos porque lo único que este tipo de vínculos generan es estrés. Lo mejor es rodearse de buenos amigos, gente con la cual se cuenta en las buenas y en las malas, que nos ayuden a crecer y alcanzar metas. Al resto hay que aplicarles aquello de “lo que no sirve, que no estorbe”.
En Facebook está circulando una foto de 12 limones empacados en una caja de huevos bajo el título 12 síntomas de cáncer de seno. Me pareció que la idea es muy original y, de hecho, ha tenido mucho éxito en esta red social a decir por la cantidad de personas que la comparten y señalan el link de ‘me gusta’.
Creo que el éxito está en que en lugar de fotos explícitas del cáncer de seno, como lo hacen muchos manuales médicos, utilizan el limón para mostrar las posibles manifestaciones de esta enfermedad. Por lo tanto, la gente los puede ver con claridad y así el aviso cumple con el objetivo principal, que es captar la atención del público. Eso se logra gracias a que las imágenes son inofensivas.
Sin embargo, me pareció que el mensaje es equivocado porque muchos de estos síntomas podrían significar un tumor muy grande, como sucede en la foto de la asimetría. Lo importante, y esto lo dicen los médicos, es que las mujeres en riesgo, ya sea por edad o herencia, se sigan sometiendo al examen regular de mamografía. Esta imagen diagnóstica puede detectar el tumor en estadios primarios, cuando el pronóstico de la paciente va a ser mucho mejor que en etapas tardías. Esperar a ver una asimetría, o una protuberancia o una deformación del seno puede ser demasiado tarde. El cáncer es una enfermedad silenciosa que progresa sin dar síntomas. Por eso, estos ‘síntomas’, como los llama el anuncio, son más bien estadios de la enfermedad. Y, tal vez, el mensaje correcto debería ser que hay que hacerse una mamografía y un examen de tacto de manera regular para nunca tener que llegar a ninguna de estas etapas.
Lenore Skenazy, una experta en crianza que va en contra del estilo sobreprotector de los papás de hoy, explica a la RevistaFucsia.com por qué es mejor ser relajadas.
Se llama Lenore Skenazy pero todo el mundo la conoce como la ‘peor mamá de Estados Unidos’. Ese apodo se lo ganó hace dos años cuando escribió una columna en el diario The New York Sun , en la que contaba que el día anterior había dejado a su hijo Izzy, de 9 años, montar en el metro para llegar al colegio. Al medio día ya la habían llamado de todos los noticieros para entrevistarla. Les interesaba saber si una mamá que se había atrevido a dejar a su hijo solo en el metro en una ciudad como Nueva York, llena de asesinos, pederastas, drogadictos, prostitutas y terroristas, era brillante o por el contrario, estaba totalmente loca.
Ella temía que la respuesta de todos era esta última. En un país donde ser papás implica obsesionarse con libros y productos para blindar el mundo, de manera que los niños puedan salir sin caerse ni golpearse, ella había roto una norma clara de seguridad.
Incluso la acusaron de abuso infantil. Pero aún así aceptó la invitación de los medios y ante millones de norteamericanos incrédulos explicó que antes de dejar a Izzy en la estación de metro, averiguó las estadísticas de criminalidad de este sistema de transporte y se dio cuenta de que, a pesar de que las películas lo muestren como territorio enemigo, este sistema de transporte es uno de los más seguros de Estados Unidos.
Desde entonces ella ha liderado una revolución de madres que no quieren ser sobreprotectoras sino ayudarles a sus hijos a ir aceptando responsabilidades a medida que crecen. Todos salen ganando pues las mamás tienen tiempo para leer un buen libro y los hijos se sienten maduros cuando sus padres confían en ellos para asumir nuevos retos.
Esa columna llevó a Lenore a escribir un blog sobre crianza libre y feliz, a la usanza de antes, y de esa experiencia nació el libro Free Range Kids. Actualmente participa en el programa Sobreprotegidos, del canal Discovery Home & Health, que se empezará a transmitir en Colombia todos los viernes a las nueve de la noche a partir del dos de marzo.
En la serie, Skenazy, quien es madre de dos hijos, interviene familias con padres helicóptero, aquellos que revolotean sobre los hijos para controlar sus movimientos y verificar que todo esté bien. SEMANA habló con ella desde su apartamento de Jackson Heights, en Nueva York, sobre este estilo de crianza y cómo superarlo.
FUCSIA: Usted hace dos años comenzó una revolución. ¿Cómo le ha ido?
L
.:Sí, cada vez hay más mamás que reconocen que viven tratando de hacer todo por los niños. Eso no es ayudarlos, sino creer que ellos simplemente no pueden hacer las cosas por ellos mismos, lo cual no es bueno. Pero falta mucho. En el programa tengo una familia de Nueva York con un niño de 11 años a quien su mamá obliga a comunicarse por celular durante el trayecto de dos cuadras de la casa al colegio.
FUCSIA: ¿A qué extremos ha llegado esa sociedad protectora de niños?
L.S.: Además de rodilleras para que no se raspen cuando gatean, y aparatos que replican el sonido del útero para que los bebés duerman tranquilos, la última gran cosa que se inventaron viene de los colegios. Cuando estas instituciones hacen subastas para recoger fondos se rifan joyas, viajes y otras cosas. La última novedad es rifar los espacios de estacionamiento más cercanos a la entrada del colegio para que los papás dejen a los niños más cerca y ellos no tengan que caminar mucho. Esta zona de parqueo siempre ha sido destinada a gente discapacitada. De modo que ahora tampoco queremos ayudarlos a desarrollar sus piernas ni dejarlos caminar, como si ellos también fueran parapléjicos.
FUCSIA: ¿Qué dice usted de este tipo de comportamientos?
L.S.: Yo pienso que los niños están bien solos aunque los papás crean que no. En el show le propusimos a una pareja que se fuera un fin de semana a un hotel para que descansara. Mientras tanto, los abuelos se ocuparían de los niños. La mamá me decía: “¿y qué va a pasar cuando ella despierte? Yo siempre la reconforto en las noches para que vuelva a dormir”. Los papás no pueden desprenderse de ellos, los ven frágiles. Yo les digo que las caídas y morados son parte de la vida aunque ellos los ven como emergencias nacionales.
FUCSIA: ¿Qué es ser una mala mamá para los papás de hoy?
L.S.:Es que el hijo llegue con un morado, que sangren por la nariz o dejarlos solos. A toda hora les preguntan si están bien, si pueden ayudarlos. Los papás de hoy son intensos y quieren ser perfectos. Les gustaría poner un papel protector en el mundo para que su hijo pueda caminar por todas partes sin caerse ni lastimarse. Todo esto se traduce en que no creen en ellos y así se lo transmiten a los niños.
FUCSIA: ¿De dónde surgió este movimiento sobreprotector?
L.S.: Recibimos a diario muchos mensajes como, por ejemplo, si el baño está protegido contra los niños. Aparte de esto, las revistas sobre crianza publican artículos con titulares como ‘¿Son seguros los parques?’ Con todas esas advertencias, dejar a un niño solo es algo que hoy ningún papá maneja ligeramente.
FUCSIA: ¿Pero ya se han visto transformaciones?
L.S.: Sí, los papás creen que no van a ser capaces pero se dan cuenta de que sí pueden soltar el manubrio y dejar a los niños crecer más libres. Cuando lo hacen se sienten competentes y los niños también porque ellos quieren sentirse grandes. Este estilo no significa que no me interese mi hijo. Todo lo contrario, cuando le doy responsabilidades estoy no solo confiando en él, sino en mí misma como madre.
FUCSIA: Según un reciente libro las mamás francesas son superiores a las de países como Colombia y Estados Unidos. ¿Qué piensa de esto?
L.S.: Yo estoy a favor de que los niños tengan tiempo libre sin la supervisión de los padres. También pienso que se debe fomentar la disciplina y esto implica a veces no negociar con ellos porque no vale la pena razonar con un niño de cuatro años. El padre debe hacer sentir su autoridad. No creo que esto sea malo. Pero nunca seré una mamá francesa porque soy más informal y si tengo tiempo libre lo dedicaré a leer un libro y no a vestirme ‘chic’.
Divorcio
Es muy común que en los procesos de separación lo más difícil sea decidir con quién se va la mascota. Algunos sugieren la custodia compartida, como se hace cuando hay hijos. Hablan los expertos.
Cuando Gloria pensó en divorciarse de Jorge, su marido, lo primero que le pasó por la cabeza fue quién se iba a quedar con Fido. No le preocupaba la casa, ni los objetos que juntos habían adquirido, sino la mascota que él trajo quince días después de la boda. Era como el hijo de ambos. Al punto que ella pospuso el tema de la separación por temor a afrontar el dolor de perderlo. Sabía que él iba a reclamar que Fido, un pastor alemán pura raza de tres años, era suyo porque él lo había comprado con su plata. Pero ella también lo adoraba y el perro se había convertido en su mejor compañía.
Finalmente, el día llegó y lo primero que saltó a la palestra fue el tema del perro. Jorge le dijo tajantemente que se quedaba con él. Ella protestó porque no concebía separarse del animal. Intentaron varias opciones. Una de ellas fue llamar al perro a la sala de la casa y pedirle que escogiera a cuál de los dos amos prefería. “Fido, ¿a quién quieres más?”, le decían una y otra vez. El perro, por supuesto, se la olió y no dijo ni ‘guau’.
Así las cosas, Gloria tuvo que asumir la pérdida. El día en que salió de la casa le dio un fuerte abrazo y le dijo adiós. Hasta el día de hoy, ocho meses después de esa triste despedida, no ha vuelto a verlo aunque piensa en él a diario. “Dividir todo fue facilísimo, pero el vacío que me dejó Fido es inmenso. Pienso en cómo estará, en si se acuerda de mí, en qué pasará cuando mi ex consiga una novia, si ella lo querrá.. .me meto muchos videos en la cabeza”, confiesa Gloria.
Aunque parezca fácil, el tema de qué hacer con la mascota, ya sea un perro, un gato, el loro o el hamster, se está convirtiendo en el tema más espinoso del divorcio o la separación, especialmente entre aquellas parejas que no tienen hijos. Cuando los hay, lo más factible es que la pareja acuerde que se van a donde vayan los niños. Pero cuando no hay hijos, dice David Pisarra, coautor del libro What about Wally, el perro puede convertirse en la herramienta con la cual un esposo hiere al otro, casi como sucede con los hijos. “Es posible que no quiera tenerlo pero va a luchar por este solo por hacerle daño”, señala
El drama más grave es cuando uno de los dos se queda con la mascota y le impide al otro verla e incluso saber cómo está. Mauricio, un administrador de empresas de 40 años, tuvo esa experiencia luego del divorcio. Pese a que trató por todos los medios de saber cómo estaba Lupe, la perrita que vivió con él durante los cinco años de matrimonio con Sofy, sus esfuerzos fueron vanos. La única información que obtuvo fue a través de la empleada doméstica, quien le contó que no estaba comiendo por la pena del divorcio. “Fue terrible y siento que negarme saber de Lupe fue una manera de castigarme por haberme separado”, señala Mauricio.
Algunos casos llegan a extremos. Catalina, la ex novia de Fabián, por ejemplo, tuvo muchos problemas en aceptar que él se quedara con Sushi, una gata siamesa que ambos adoraban. Un día decidió raptarla y cuando Fabián se enteró, fue todo un drama. Llamó desconsolado a su familia a contar la tragedia. Pero muchos pensaban que su reacción era exagerada y hasta se reían de ese comportamiento.
El problema es que la ley, y la sociedad en general, ve las mascotas como parte de los bienes materiales de la sociedad conyugal y conforme a ello, creen que las parejas tienen que decidir quién se lleva el perro de la misma manera que deciden quién se queda con una cucharita de plata. Si no hay acuerdo, la solución es vender el bien y repartir en partes iguales el dinero.
Pero para muchas parejas con mascotas, estas son parte de la familia y no pueden ser tratadas como si fueran parte del inmobiliario de la casa. Por ello, cada vez más se ven divorcio complicados en los cuales los perros o los gatos son la mayor dificultad que tienen las parejas para partir cobijas.
Ante esto, en Estados Unidos, algunos jueces están tratando a las mascotas como si fueran niños y establecen un régimen de custodia y de visitas para ambos amos. Es el caso de Gail Myers, de Maryland, quien logró ante el juez custodia compartida de Lucky, el perrito de la familia, una decisión que para muchos sienta un precedente para otros casos de divorcio que involucran mascotas. En otros países se acostumbra a que el amo que no tiene la custodia pague la alimentación del perro.
Para muchos esta es una gran solución, pues reconoce que los propietarios sienten un vínculo emocional con estos animales, pero otros consideran que ver al perro ante la ley como un hijo es complicar aún más las cosas. “En un país donde la justicia no se imparte sería ridículo que los jueces perdieran tiempo estudiando la custodia de un perro en caso de divorcio”, dice una abogada. “Estos asuntos se pueden resolver por mutuo acuerdo”, agrega.
Así lo hizo Francisca, una chilena que cuando se separó de su esposo decidió irse a vivir a México. Cuando llegó la hora de ver qué hacían con los dos perros pastor alemán que tenían, llegaron al acuerdo de dejarlos en su casa para que no sufrieran con el cambio de país y de vivienda. A cambio su ex se comprometió a llevarlos cada seis meses a ciudad de México para que ella los tuviera.
Claro está que no todas las parejas llegan a estos arreglos tan civilizados.
Lina, una pintora, cree que sería exagerado legalizar este tipo de asunto pero que debería existir un protocolo informal para el manejo de las mascotas en caso de divorcio. En su caso, el convenio con su ex era que ella tenía los dos perros durante los fines de semana, pero el veterinario dictaminó que los cambios de ambiente eran perjudiciales para los animales y tuvo que dejar de verlos. Ahora es más difícil saber de ellos porque su antigua pareja se volvió a casar. “Es durísimo. Me dan celos y mucha tristeza cuando los veo en la calle. Todavía me reconocen”, dice Lina. “La gente debería saber de antemano lo difícil que es separarse y tener que dejar a su mascota. Es lo más difícil del divorcio”, enfatiza.
Pisarra recomienda tener la custodia compartida del perro, lo cual significa compartir las responsabilidades por partes iguales. “De hecho, lo que hay que hacer no debe ser muy distinto de lo que se hace con los hijos. En este caso también se debe pensar en la salud de la mascota”.
Y es que ellos también sufren con los divorcios, no solo antes, cuando la pareja empieza a tener problemas y a pelear, sino cuando los dos se separan. Pisarra afirma que los perros que atraviesan este trance se esconden, se mueven de manera nerviosa, pierden el apetito, duermen mucho o sufren de diarrea.
Y si la pareja opta por la custodia compartida, el experto aconseja que lo más importante es mantener la disciplina en ambos hogares, especialmente la misma dieta y los mismos horarios para que sus rutinas no se alteren. También aconseja comprar los mismos juguetes para que la mascota no extrañe su casa.
En la medida de lo posible, la custodia compartida es la mejor opción. Así todos quedan contentos pues no solo ellos se verán beneficiados, sino, como lo dice Pisarra, “los perros pueden servirle a la pareja de apoyo emocional en el momento en que más lo necesitan”, señala
Les pasa a todos los casados, incluso a los que parecen parejas perfectas. Con la convivencia, aquellas características de las cuales se enamoraron empiezan a convertirse en motivo frecuente de conflicto. Si lo que la sedujo fue su sentido del humor, a la vuelta de cinco años ese rasgo puede ser considerado como un signo de inmadurez. Si era una persona de grandes ambiciones y comprometida con sus deberes, luego su pareja empieza a verlo como un adicto al trabajo que nunca tiene tiempo para la familia.
Más información...
Dar regalos es una demostración de afecto. Y todos creemos que mientras más grandes y más costosos sean, serán mas apreciados. Y también pensamos que si nos tomamos más tiempo en escogerlos, el receptor de ese presente va a estar más complacido. Incluso, creemos que las sorpresas son más interesantes a los regalos escogidos por la persona en cuestión.
Pero a la luz de nuevas investigaciones, todas estas teorías están erradas. Recientemente el periódico The New York Times reveló una investigación hecha por Francis J. Flynn, un psicólogo organizacional de la Universidad de Stanford que encontró que gastar más tiempo y dinero en un regalo no hace más felices a quienes se los damos. Sus experimentos reflejaron que a la gente no la hace más feliz un regalo costoso que otro más barato. Cuando se les pidió a los participantes escoger el mejor regalo que habían recibido en los últimos años no hubo gran diferencia si éste fue una joya costosa o un libro.
Pero la expectativa del que da es mayor cuando ofrece un regalo costoso. Si se regala una joya se espera que el otro quede feliz. Eso sucedió con la gente que regalo un iPod, quienes esperaban más que aquellos que dieron un CD. Al final los que recibieron uno y otro se sintieron igual de agradecidos.
Otro dato revelador es que a la gente no le gusta el regalo sorpresa. La mayoría prefiere dinero en efectivo para comprar lo que necesitan, algo que muchos consideran una ofensa pues es “no pensar en la persona y llegar con una solución facilista”, como me lo dijo una amiga a quien no le parece de muy buen gusto dar sobres con plata como ahora se acostumbra.
A la gente también le gusta que le regalen algo que han escogido previamente. Muchos almacenes y tiendas en línea ofrecen ahora el servicio de lista de regalos, en donde el usuario puede escoger productos que quisiera tener y que otros podrían regalarle en una ocasión especial.
No se si la ciencia vaya a cambiar las costumbres de regalar. Para mi lo ideal sería que los regalos siguieran siendo una sorpresa. Otra opción es la que propone otro amigo, Nathan, quien dice que hay que seguir haciendo cartas al niño dios para que todos en la familia se enteren de nuestros preferencias.
¿Ustedes que prefieren?














