Vamos a enumerar una serie de ideas relacionadas con el sexo que muchas mujeres y hombres creen verdaderos, pero en realidad no lo son. Sin embargo, es difícil librarse de ellos. ¿Por qué? Lastimosamente, nuestra cultura sigue viendo la satisfacción sexual con desconfianza y preocupación.
Al leer estos mitos encontrarás que existen muchos mensajes negativos en relación con el sexo. Te invito a que te tomes un tiempo y pienses si alguno de ellos hace parte de tu red de pensamientos. Si esto es afirmativo, piensa de dónde viene esta idea y en dónde nace (o puedes reconocer que es una creencia de otra persona). Luego ya sabrás que hacer.
Es bueno tomarse un tiempo para hacer este ejercicio y tratar de reflexionar sobre todos los mitos, pensamientos negativos, creencias y limitaciones que nos imponen y nos imponemos a diario. ¿Para qué? Básicamente hacer conciencia de tus propias creencias negativas que te atan inconscientemente a pensamientos que no son tuyos (que vienen de años atrás, de generación en generación y de culturas diferentes). Esto, con el fin de reconocer todas las limitaciones, dejar todos esos pensamientos atrás, evolucionar y disfrutar tu sexualidad!
Ideas preconcebidas
Las mujeres “normales” llegan al orgasmo cada vez que tienen una relación sexual
Incluso para las mujeres que llegan al orgasmo con facilidad, éste no tiene lugar cada vez que hacen el amor. Alcanzar el orgasmo el 70% o el 80% de las veces es lo más habitual en el grupo de mujeres orgásmicas.
Las mujeres femeninas no toman la iniciativa ni pierden el control durante las relaciones sexuales
Se trata de un estereotipo cultural heredado de la época victoriana. Hay muchas investigaciones que demuestran que las mujeres tienen impulsos sexuales espontáneos y toman la iniciativa si su compañero responde a sus requerimientos. Las mujeres más cultivadas (normalmente con menos estereotipos sexuales tradicionales) toman más la iniciativa y se muestran menos controladas y más expresivas durante las relaciones sexuales.
Todas las mujeres puede tener orgasmos múltiples
La investigación más fiable estima que entre un 15% y un 25% de mujeres son multiorgásmicas. No existe ninguna relación entre la satisfacción sexual o la normalidad sexual y el orgasmo múltiple.
El embarazo y el parto reducen la capacidad de respuesta sexual de la mujer
Muchas mujeres experimentan un gran incremento de la respuesta sexual después del embarazo, tal vez como consecuencia de los cambios fisiológicos que lo acompañan, como el aumento de la cantidad de sangre en la zona pélvica.
Si una mujer no puede llegar al orgasmo rápida y fácilmente, hay algo que no funciona
El umbral del orgasmo varia de una mujer a otra en función de su biología, de la misma manera que hay mujeres que no tienen ningún problema psicológico, ni emocional y que sin embargo precisan de una intensa estimulación física para desencadenar el orgasmo, mientras que otras, no necesariamente más equilibradas psicológicamente o sexualmente, consiguen alcanzarlo con menos estimulación.
La vida sexual de la mujer termina con la menopausia
Muchas mujeres experimentan un aumento de la respuesta sexual después de la menopausia, cosa que probablemente se debe a la desaparición del miedo al embarazo, al hecho de no tener que usar métodos anticonceptivos y al fin de los problemas derivados de la menstruación.
Algunas mujeres necesitan aplicarse cremas con estrógenos o bien tomar pastillas para prevenir la sequedad vaginal después de la menopausia. La regularidad de las relaciones sexuales ayuda a mantener el tono muscular de los tejidos de la v agina y una buena lubricación.
Una mujer que tiene interés por el sexo siempre llega al orgasmo con su pareja
El cansancio, el aburrimiento, la irritación, las preocupaciones y muchos otros factores emocionales pueden suprimir la excitación sexual incluso en mujeres que poseen una naturaleza muy orgásmica.
Una mujer decente y femenina no se excita con artículos eróticos
Todas las investigaciones actuales demuestran que existen muy pocas diferencias entre la capacidad de los hombres y la de las mujeres para excitarse con imágenes o fantasías de contenido sexual. La excitación de la mujer con materiales eróticos, da igual de qué tipo sean, no está relacionada con su feminidad o su moralidad, sino con su receptividad ante estas formas de estimulación.
Si a una mujer no le gustan las formas más exóticas del sexo, es frígida
Hay muchas mujeres perfectamente sexuales que no están interesadas en ciertos actos, como el sexo oral o a nal, el empleo de objetos eróticos, el sexo en grupo, los cambios de pareja, entre otras prácticas. El tipo de actividad que cada una prefiera no determina su grado de sexualidad.
En consulta he recibido un número elevado de casos en los que hombres y mujeres se quejan del bajo deseo sexual de sus parejas y se preguntan por qué no quieren tener ningún tipo de encuentro sexual ni erótico con más frecuencia. Lo más asombroso es que el porcentaje de hombres y mujeres es el mismo. Tanto hombres como mujeres experimentan esta inapetencia sexual. ¿Cuáles son sus causas?
El bajo deseo sexual es un problema que se da con más frecuencia de lo que las parejas quisieran. Provoca sufrimiento y dificultades no solo para los que las sufren directamente sino también para sus parejas. En la mayoría de los casos, ésta inapetencia sexual no se debe a una causa orgánica, sino a factores psicológicos y sociales en los que tiene que ver la historia del aprendizaje, la cultura, el autoestima, la postura frente a las relaciones sexuales, etc. De igual modo, las ideas negativas acerca del sexo, las experiencias dolorosas o de frustración asociadas con la experiencia sexual, parecen tener un claro efecto inhibidor. En ese sentido, el deseo sexual está muy marcado por las emociones y las vivencias de las personas. Por ejemplo, la falta de erección en un hombre, la presión que recibe de su pareja para tener encuentros sexuales o las mismas ideas machistas sobre la sexualidad, pueden ocasionar un bajo deseo sexual. En la mujer ocurre lo mismo. Si la pareja presiona para tener relaciones sexuales, si el coito es doloroso o si hay sensaciones y emociones ambiguas o negativas frente a la sexualidad, su deseo puede inhibirse.
Las causas del bajo deseo sexual pueden ser específicas y remotas; la causa inmediata específica sucede cuando la persona siente angustia y crea un mecanismo de defensa para intentar evitar situaciones que inciten al sexo. El deseo sexual es sentido como nocivo, inmoral o peligroso y genera angustia. Para suprimir la angustia, elabora un mecanismo de defensa que le impide sentir o expresar el deseo. Esto puede llegar hasta el punto de no besar a la pareja para “no dar pie” a que suceda algo más que la persona no quiera.
Por lo general, los mecanismos de defensa suelen ser:
ü Negación: se finge la falta de deseo.
ü Evitación: se esquivan todas las circunstancias que favorezcan la aparición del deseo, como besar a la pareja, acariciarla y abrazarla.
ü Distracción: se tiene la mente ocupada de forma permanente en cosas que impiden pensar y sentir el deseo, como trabajar hasta tarde o inventar planes para evadir.
Las Causas remotas son las originadas en la angustia y pueden ser de tipo físico, psíquico o social. Las causas físicas se deben a factores fisiológicos que impiden un correcto funcionamiento del cerebro, bien sea a nivel neuronal, o químico. Las causas fisiológicas comúnmente asociadas a la disminución del deseo sexual son:
ü La depresión
ü El estrés grave
ü Ciertas drogas o fármacos
ü Ciertas enfermedades crónicas neuroendocrinas y metabólicas como el hipotiroidismo, diabetes, insuficiencia renal y bajo nivel de testosterona.
ü Todas las patologías que provoquen disfunciones por dolor o trastornos de excitabilidad. Problemas locales en el área genital, enfermedades vasculares, venéreas, etc.
Las Causas psicológicas: cuando las causas físicas han sido descartadas podemos encontrarnos con trastornos del deseo sexual por inhibición psicógena, que son el resultado de la supresión involuntaria e inconsciente del deseo sexual como mecanismo de defensa frente a la angustia, motivada por vivencias pasadas o actuales, preocupación excesiva por complacer a la pareja, la repetición de experiencias sexuales no gratas, presión sexual obsesiva por parte de la pareja, sentimientos de culpa, normas morales prohibitivas, miedo a la intimidad, conflictos de Edipo o conflictos fraternales, etc.
Las emociones de miedo, vergüenza o culpa asociadas al deseo sexual, producen angustia. Si las causas psíquicas son de carácter grave o profundo, la disfunción deberá ser tratada con psicoterapia por un psicólogo profesional. Cuando las causas psíquicas son leves y están asociadas a causas sociales, pueden ser abordadas por la orientación y la terapia sexual.
Pero la mayoría de las causas psíquicas están asociadas al miedo por el deseo sexual.
Algunas de estas causas pueden ser por miedo al embarazo, miedo al descontrol, miedo a la adicción por el sexo, miedo al compromiso, miedo al fracaso, miedo a daños físicos, miedo al placer, o miedo a una disfunción sexual entre otras.
Las Causas sociales son generadas por influencias culturales, como una educación represiva, la influencia de modelos sexuales sociales puritanos, comportamientos de género, etc.
Por otro lado, las experiencias sexuales no satisfactorias y vividas sin placer, provocan ausencia o disminución del deseo en las relaciones de pareja, así como la comunicación inadecuada, la falta de aceptación en las prácticas sexuales o la utilización de técnicas que producen desagrado, asco o enojo. Asimismo, las relaciones sexuales “sin ganas” simplemente por compromiso o por miedo a perder a la pareja, también influyen considerablemente en la disminución del deseo; pues para que la experiencia de la sexualidad sea placentera y queden ganas de repetir, debe ser deseada y recordada con agrado.
Los conflictos de pareja son otras de las causas de la inapetencia sexual, principalmente de las mujeres. La falta de deseo suele ser una respuesta a los problemas afectivos y de convivencia.
Así que esta es una buena oportunidad para evaluar el aspecto del deseo en tu relación de pareja y comprender las causas que pueden en algún momento disminuir el apetito sexual.
Para sorpresa de muchos y de muchas, los hombres también pueden jugar con un vibrador…
Estamos acostumbradas a que los hombres solo utilizan los vibradores para estimular a su pareja durante el juego sexual. Pero puede que gracias a alguna mujer o a alguna experiencia haya descubierto las sensaciones placenteras que este utensilio puede proporcionarle. Algunos hombres se resisten en admitir lo mucho que les gusta, otros sienten que el vibrador es una amenaza contra su masculinidad, y otros no tienen ningún problema en aceptar un juguete en sus relaciones sexuales.
Para los casos en los que el hombre no está familiarizado con un juguete sexual, la mejor opción es un anillo para el pene como el anillo vibrador. Es muy cómodo de poner y de usar e incrementa el placer de ambos durante el coito. Por un lado, refuerza la erección masculina y por el otro, sus vibraciones masajean puntos erógenos y estimulan el clítoris. Además mientras se le “coge el tiro”, la risa está garantizada, lo que contribuye a que el momento sea relajado y libre de tensiones.
Existen otras posibilidades como los vibradores de dedo, que son juguetes que invitan a que ambos participen y den rienda suelta a su fantasía. El Fukuoku 9000, por ejemplo, tiene una impresionante potencia vibratoria apta para estimular todos los puntos de placer. El Forefinger Delight, tiene varios cabezales con diferentes formas de animales que se pueden cambiar fácilmente para provocar diferentes sensaciones.
Pero si lo que quieren es probar juguetes sexuales y no saben cómo abordar el tema, una buena opción es la de los juguetes “inocentes” pero de poderosa vibración, con los que se puede rozar y masajear el cuerpo para disfrutar de las zonas erógenas. Algunos de éstos son los juguetes para baño como el pato amarillo o el gusanito vibrador.
A continuación describiré seis formas de incorporar los vibradores a los juegos de pareja, comenzando con una breve instrucción sobre la técnica básica de masturbación masculina con un vibrador.
Técnica Básica
Empieza con la velocidad mínima. Pasa el vibrador a lo largo del tronco del pene y luego presiónalo contra la base, el escroto y el perineo. Prueba velocidades más rápidas y presiones más firmes. Puedes experimentar un orgasmo más intenso si resistes la tentación de terminar con una masturbación manual. El vibrador bien utilizado, permite prolongar el orgasmo.
Vibrador para dos
Los seres humanos han creado objetos fálicos desde tiempos prehistóricos pero, al parecer, fueron los griegos quienes los utilizaron por primera vez como objetos sexuales. Los juguetes sexuales fueron muy populares en Japón miles de años atrás. Los primeros manuales de sexo japoneses ilustran una colección de artilugios para la masturbación y las relaciones sexuales en pareja. Lo que hoy conocemos como “bolas chinas” fueron utilizadas tiempo atrás por las geishas y las cortesanas, pues al ser introducidas en el interior de la vagin a , generaban sutiles olas de placer cuando la mujer se sentaba en una mecedora o se columpiaba.
A principios del siglo XX, los médicos de Estados Unidos empezaron a prescribir pequeños vibradores que funcionaban con pilas a las pacientes aquejadas de “histeria”. Por increíble que parezca, el masaje genital era usado como tratamiento habitual de los médicos más ilustres para las mujeres con estos síntomas. Luego los vibradores se vendían al público como “aparatos de masaje” o como un instrumento con fines terapéuticos para mujeres a orgásmicas. No obstante, la mujer recibía la advertencia de que el vibrador podía crear tanta dependencia que podría impedirle tener orgasmos de otro modo.
Veinte años atrás, el termino “juguete sexual” se refería básicamente a los vibradores. Muchas mujeres tenían uno, pero no eran tan sofisticados como los de ahora. Las tiendas especializadas solían vender una limitada variedad de vibradores enormes, de colores, formas y texturas extrañas y vulgares. Desde entonces, las tiendas eróticas para mujeres, las compras por internet y las reuniones a domicilio han hecho posible que muchas mujeres tengan acceso a juguetes de calidad. Series de televisión como “Sexo en Nueva York’ han hecho que muchas mujeres quieran tener sus propios juguetes.
A continuación hablaré de los vibradores y masajeadores más vendidos y queridos por las mujeres. Pero antes es importante hacer una aclaración para ubicar a las lectoras en contexto con los términos. Existen masajeadores y vibradores. Los masajeadores, como su nombre lo indica son aparatos que sirven para masajear el clítoris o cualquier lugar del cuerpo, pero no se puede introducir en la vagin a, casi siempre son pequeños, con formas de pinta labios, cohetes, animales pequeños, esferos, USB, etc. Entre más lo puedas disimular con cualquier objeto mejor ya que lo puedes llevar en la cartera o dejarlo en la mesa de noche sin problema. Por otro lado, los vibradores masajean también pero tienen otro uso más y es que si se puede introducir en la vagin a por su forma. Con estos juguetes, las mujeres son las más beneficiadas, pero no solo ellas lo utilizan, ellos también.
Los mejores productos actuales
Hitachi magic wand
Este masajeador eléctrico multiusos de grandes dimensiones sirve como aparato de masaje para la espalda y los hombros. Puedes utilizarlo para jugar con tu pareja, por ejemplo poniéndolo entre los cuerpos de los dos durante el coito. La intensidad del masajeador puede ser bien intensa para el contacto genital directo.
Indicaciones: Para mujeres con dificultades para llegar al orgasmo o mujeres que prefieren disimular el uso de un masajeador erótico por uno de todo el cuerpo.
Pocket Rocket (cohete de bolsillo)
Este pequeño masajeador es un poco más ancho que un pintalabios. Aun así, su potencia es fuerte. El cohete se puede guardar fácilmente en cualquier bolsillo y puedes estimular el clítoris y la vagin a.
Indicaciones: Para los viajes y estimulación del perineo.
Rabbit (conejo)
Popularizado por las protagonistas de “sexo en Nueva York”, el conejito (y sus motores de doble acción) estimulan varias zonas de los genitales, todo en uno. La parte central se introduce en la vagin a, donde gira y estimula el punto G , y las perlas de la base del conejito, estimulan la parte inferior de la vagin a. Mientras tanto, las orejas del conejo estimulan el clítoris.
Indicaciones: Para mujeres aventureras con ganas de experimentar un orgasmo intenso.
Masajeadores con correas
Si te pones este pequeño masajeador que incorpora unas correas muy coquetas para abotonar alrededor de las piernas, de manera que estimule el clítoris durante el coito, no necesitarás de las manos ni las de tu pareja para disfrutar de las sensaciones placenteras. Es discreto y permite que el hombre también disfrute de la sensación que proporciona.
Indicaciones: para utilizar durante las relaciones sexuales “sin manos”.
Natural Contours
Diseñado por la directora de cine porno Candida Royalle, este vibrador fue creado para adaptarse a la curva natural de la vagin a. Además, este juguete con un diseño moderno emana sutiles vibraciones. Si prefieres un vibrador sin connotaciones fálicas, ésta es la mejor opción.
Indicaciones: para mujeres que quieren ensayar por primera vez un juguete erótico.
Anillo vibrador para el pene
El anillo de silicona acoplado a un vibrador puede parecer algo extraño, pero ofrece unos resultados espectaculares para los dos miembros de la pareja mientras que tienen relaciones sexuales.
Recomendaciones: Si vas a comprar un juguete erótico, es importante que primero conozcas un poco sobre su fabricación, el material que esta hecho, si es recargable o de pila y si es a prueba de agua o no. Estas recomendaciones son importantes ya que algunos juguetes eróticos son hechos con materiales de bajo costo y fácil manipulación para mantener los precios bajos, pero algunos tienen elementos tóxicos para el cuerpo. La silicona es la mejor opción, un poco mas costosa pero higiénica y fácil de lavar. Los juguetes recargables son mas costosos pero tienen la gran ventaja que cuando lo quieras utilizar, será fácil de recargar, mientras que los no recargables necesitan pilas y tendrás que gastar más plata en esto. Los juguetes a prueba de agua funcionan muy bien para cuando te quieres dar un baño lleno de placer. Y por último, no olvides comprar un lubricante a base de agua para utilizarlo con tu juguete!
Para muchas personas el cortejo y la seducción resultan más estimulantes que las propias relaciones sexuales, mientras que para otras, simplemente hacen parte de ellas sin ser más importantes que el goce que produce el acto sexual.
Pero en general, la seducción es un ejercicio placentero y clave para las relaciones sexuales. Cuando seducimos o somos seducidos experimentamos esa sensación de mariposeo en el estomago acompañada de un estado de euforia que nos hace sentir atractivos y deseables. Esto nos hace pensar que la seducción no solo es un juego de cortejo sino que también nos ayuda a incrementar la autoestima y el deseo. Este juego tan agradable, más propio de la mente que del cuerpo, lo hemos practicado hombres y mujeres por siglos, independientemente de la belleza física, pues el encanto de la seducción radica más en la seguridad corporal y el manejo de la mente de nuestra pareja a la hora de actuar.
Pero no podemos ignorar que hay quienes prefieren evitar el juego y optan directamente por la acción. Este escenario funciona muy bien, especialmente cuando la pareja se conoce a la perfección y sabe exactamente lo que quiere. Sin embargo, con el pasar de los años éste tipo de relación se vuelve monótona debido a que se convierte en una cosa automática y rutinaria. Es evidente que si la pareja le dedica tiempo a la seducción, la relación va a ser mucho más viva, duradera y satisfactoria.
En consulta me doy cuenta de que el arte de la seducción se ha perdido a causa del estilo de vida que llevamos hoy en día porque ya “no hay tiempo”. Además, las nuevas generaciones tienden más a la cultura de la sexualidad que a de la sensualidad, apartándose de la idea de que la seducción es un canto a la sensualidad que permite que la pareja disfrute de sus cinco sentidos.
A continuación hago una breve descripción de algunos conceptos sobre la sensualidad y doy unos “tips” interesantes para tener en cuenta.
Los elementos de la seducción
Coqueteo: el coqueteo es un instinto natural que han practicado todas las culturas a lo largo de la historia. Sin embargo el puritanismo de algunas sociedades ha menospreciado esta práctica. El coqueteo es la capacidad de hechiza; una forma de hacer que uno mismo y su objeto de deseo se sientan más vivos sexualmente.
El atuendo: cuando uno quiere seducir, es bueno sentirse cómodo y atractivo con el atuendo que lleva puesto. Desabrocharse algunos botones de la camisa, un poco de perfume y brillo en los labios, no caen mal para despertar diferentes sensaciones en el sexo opuesto. A veces ciertas mujeres piensan que seducir es mostrar escotes exagerados y minifaldas. Un buen consejo es dejar volar la imaginación de los hombres, así que un escote sutil o una pequeña muestra de piel a la vista, es mucho más efectiva que la vulgaridad o que lo evidente.
Entrada en contacto: según estudios, la primera impresión romántica se basa un 55% en la mirada, un 38% en la forma de hablar y solo un 7% en las palabras que se dicen. Si el lenguaje verbal y no verbal se sincronizan con la mirada, la entrada en contacto será garantizada. ¡Esto es una buena noticia para los nerviosos, los tímidos y los parcos de palabra!
Contacto visual: en el acercamiento entre dos personas, el coqueteo visual cambia de sentido. Se miran a los ojos, fijan la mirada en la boca y vuelven a mirarse a los ojos. Cuando tenemos contacto visual con nuestra pareja de esta manera, la conexión con la energía se activa inmediatamente.
Lenguaje corporal: el lenguaje corporal de la atracción o del cortejo es el lenguaje universal de los futuros amantes. El observador percibe mejor el diálogo entre los cuerpos que la pareja que se halla en pleno proceso de seducción. En general, la disponibilidad a establecer un encuentro más íntimo se expresa mediante un cuerpo abierto. Pero a veces los brazos cruzados revelan alegría. En conclusión, no hay que hacer mucho caso de los gestos que se consideran “cerrados”.
Sin complejos: Muchas personas padecen cierto tipo de complejo sexual. La seducción es una invitación erótica iniciada por un hombre o una mujer que implica, la mayoría de las veces, tener relaciones sexuales con la pareja. Pero cuando se tienen complejos del propio cuerpo o sobre la forma de actuar, el juego de la seducción puede llegar hasta acá. Todas las mujeres debemos estar orgullosas del cuerpo que tenemos así sea delgado, robusto, moreno, blanco, pecoso, con panza o sin ella. Y también debemos gozarnos los momentos, sin preocuparse si lo harán bien, o no.
Ambiente del lugar: un ambiente romántico hace que la energía del lugar también se erotice. Velas, música, vino, frutas, flores y otros elementos que ayuden con un ambiente cálido, también tienen un efecto poderoso en la seducción.
Actitud mental: la actitud influye considerablemente en la seducción, por eso es importante que los dos puedan y quieran. Si una pareja está enfadada, lo más probable es que el hombre siga queriendo tener relaciones sexuales pero ella no. Para muchos hombres es el camino a la reconciliación. Para algunas mujeres, la recompensa por la reconciliación. Lo mejor es dejar a un lado el enfado o transformarlo en pasión.
Caricias: La piel y las caricias son el medio más placentero de contacto que logra erotizar todo el cuerpo.
Si ha pasado mucho tiempo desde que no coqueteas con tu pareja de ésta manera, anímate a recupera la costumbre. Basta con un poco de seducción para re-avivar y energizar la relación.
En el artículo anterior comentamos que la falta de información y la manipulación de la sexualidad por parte de los sectores socioeconómicos dominantes han hecho que el gozo, el placer y el disfrute se conviertan en motivo de preocupación, de discriminación, de culpabilidad, de complejos, de temores, de obsesiones y de otras cosas, convirtiendo el sexo en un problema.
Todas estas ideas erróneas sobre la sexualidad han creado en la cultura una cantidad de mitos y falsas creencias que hasta el día de hoy se encuentran vigentes.
A continuación mencionaré los mitos que más escucho en consulta sexológica para lograr desmitificar estas ideas que causas tanta ansiedad y preocupación en las parejas de hoy en día.
MITO 1. El orgasmo
Uno de los grandes problemas es que las personas le asignan una excesiva importancia a la relación sexual genital, juzgando la relación sexual y la competencia sexual por lo que suceda durante el acto. Hay mujeres que alcanzan el orgasmo mediante la auto estimulación o mediante la estimulación manual u oral de su pareja, pero no durante el coito. Un hombre o una mujer pueden llegar a sentir y creer que el hecho de no alcanzar el orgasmo durante la penetración es síntoma de alguna clase de problema emocional o físico, lo que nos hace deducir que esta creencia es FALSA. Esta creencia genera grandes preocupaciones por cosas como el tamaño del pene en los hombres y el de la vagin a y el clítoris en la mujer. ¿Por qué tenemos esta idea en la cabeza? ¿Se debe a que “se supone” que lo correcto, lo lógico y lo natural es que la mujer alcance el orgasmo durante el coito? ¿Crea esa idea un sentimiento de incapacidad para poder hacerlo como “todo el mundo”?
Con este concepto tan general, podemos desmitificar varias creencias como la de que el tamaño del pene importa, el que la mujer debe tener un orgasmo solo por medio de la penetración, el que el hombre es el responsable de que la mujer goce en la cama, el que la masturbación es mala y dañina, el que entre más tiempo dure mi pareja con erección, más orgasmos tendré durante la penetración, etc…
MITO 2. Tamaño del ´pene importa
Pues bien, empecemos por la idea de que el tamaño del pene importa. Así como en el planeta tierra hay tanta diversidad de razas, culturas, gustos, pensamientos, etc., también hay tanta diferencia de cuerpos, de estructuras y de tamaños fisiológicos… con esto me refiero a que hay personas que tienen la nariz grande, otras chica, otras torcida o con curvaturas. Pues en los genitales ocurre lo mismo. Hay penes grandes, medianos, pequeños, curvados, delgados y gruesos, como también hay vaginas grandes, cortas, amplias, y estrechas. Para una mujer un pene puede resultarle enorme, mientras que para otra, el mismo pene puede parecerle mediano. Todo esto depende del acoplamiento fisiológico que tengamos con nuestra pareja. Un pene grande puede ser incómodo y doloroso para una mujer que tenga una vagin a pequeña, al igual que un pene pequeño puede no hacerle mucha gracia a una mujer que tenga una vagin a amplia. Pero a lo mejor otra mujer prefiere un pene pequeño porque así llega a estimularle a la perfección su punto G. Como vemos, es cuestión de gustos y de acoplamiento.¿Quién dice que un pene grande es más potente que uno pequeño? ¿La pornografía de casualidad? Un pene grande o pequeño puede ser igual de placentero para la mujer. Aquí lo que pesa y más en éste caso, es como dice el dicho popular, lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Por otro lado, ¿desde cuándo los hombres son los responsables de la sexualidad femenina? Cada mujer y cada hombre son responsables de su propia sexualidad. Muchos hombres viven angustiados porque no “dan la talla” o porque no pueden proporcionarle orgasmos a la mujer. Para que una pareja pueda gozar plenamente de su sexualidad, debe sacarse estas ideas y entender que cada cual es responsable de su propio placer.
Yo como mujer, debo comunicarle a mi pareja qué es lo que me produce placer e instruirlo de cómo me debe tocar, morder, chupar o besar y ocurre lo mismo con el hombre. Los dos grandes errores que podemos cometer, es “adivinar” lo que le gusta a mi pareja, porque puede pasar que lo que es placentero para mí, para mi pareja no lo es. Esta idea nos hace acordar de la falsa creencia de que la masturbación es mala. ¿Desde cuándo conectarnos con nosotros mismos por medio de las caricias y de los sentidos es malo? La única forma de conocer nuestro cuerpo, de descubrir cómo nos gusta que nos toquen, lo que nos produce placer y que lo que no, o cómo podemos llegar al orgasmo, es masturbándonos. Si no lo hacemos, no sabemos y ponemos a nuestra pareja en la aburrida tarea de adivinar; una vez más la responsabilidad de nuestra sexualidad recae en nuestra pareja y mal que bien, esta “responsabilidad” es la que crea la mayoría de las disfunciones sexuales en el hombre.
Por otro lado, estudios recientes dicen que el 85% de las mujeres llegan al orgasmo solo por medio de la estimulación del clítoris ( véase el articulo el protagonista de los orgasmos femeninos), lo que hace que derroquemos la idea de que las mujeres “deben” llegar al orgasmo solo por medio de la penetración y que entre más tiempo dure la erección de nuestra pareja, mas orgasmos vamos a tener. Pues esto no depende de la erección, sino de la estimulación por lo que es importante que conozcamos nuestro cuerpo en todos los sentidos.
Hace aproximadamente cinco millones de años, los primates tuvimos un cambio importante que volcó drásticamente todo nuestro futuro. Por un lado, modificamos la forma como caminamos adoptando la marcha bípeda y liberando nuestros brazos; por otro lado, tuvimos que vivir a ras de suelo como consecuencia de la marcha bípeda.
Estos cambios originaron una gran lista de transformaciones tanto anatómicas como socioculturales. Por ejemplo, la utilización de las manos, el aumento del cráneo y el cerebro, la modificación de la pelvis, el inicio del lenguaje y de la educación y el trabajo en grupo entre otros.
Pero el tema que nos interesa ahora de la extensa lista, es el de la sexualidad. Nuestra sexualidad se origina en el celo y en el transcurso evolutivo se define y se establece el ciclo ovárico femenino. Más allá de una función meramente reproductiva, el sexo en los humanos adquiere una connotación lúdica, afectiva y comunicativa y se convierte en una actividad asociada más con el placer y el goce que con su función biológica.
Sin embargo, en los últimos años la manipulación de la idea de la sexualidad por parte de los medios socioculturales y de la educación errada, han logrado que el placer y el disfrute sean cuestionados y convertidos en motivo de preocupación, de discriminación, de acusación, de culpabilidad, en complejos, en temores, en fobias y en obsesiones.
En consulta de sexología llegan diariamente hombres preocupados por su rendimiento sexual o que no son capaces de eyacular dentro de la **bleep**, parejas que no pueden lograr el coito por el dolor que a ella le produce, mujeres que jamás han tenido un orgasmo, parejas con falta de deseo sexual o que sufren por la presión social que ejerce el hecho de sentirse atraídas por personas de su mismo sexo, etc. Todos estos temores, ansiedades, frustraciones y miedos, nacen de los mitos y de las falsas creencias que por años han rondado en nuestra cultura. Las relaciones sexuales deben ser un momento de conexión con nuestra pareja; un momento en el que se detiene el tiempo y se dejan a un lado todas las preocupaciones del diario vivir.
En los siguientes artículos desmitificaremos estas creencias equivocadas que no nos permiten gozar de una sexualidad plena. Estas creencias están tan instauradas en nuestro inconsciente que generan ideas absurdas; por ejemplo, que las mujeres no tenemos sexualidad o no disfrutamos de ella, que un buen polvo significa que el hombre le proporcione un orgasmo, que después del matrimonio el sexo pasa a un segundo plano, que entre mas grande sea el pene mayor placer genera, que después de tener hijos el sexo no existe, que las mujeres no eyaculan, que los hombres no pueden tener múltiples orgasmos, que el hecho de que se practique el sexo **bleep** quiere decir que los hombres son homosexuales, que el coito solo se debe practicar con fines reproductivos, que la masturbación es mala porque puede dar acné, e infinidad de ideas extrañas en torno a la sexualidad.
La forma mas fácil de acabar con estos mitos, es preguntándonos de donde vienen estas creencias. De mi familia? De una amiga que me contó? De un libro? de las películas pornográficas? Las invito a que piensen que ideas o creencias tienen frente a la sexualidad y las comenten en este mismo espacio, para que las analicemos y nos liberemos de los tapujos que nos impiden tener una sexualidad plena y satisfactoria.
¿Cuáles son tus mitos sobre el sexo? Estoy dispuesta a responder...
Vivimos en una era de significativos avances científicos, donde la humanidad viene intentando poco a poco comprender algunos de los misterios que nos rodean frente a la salud, bienestar y evolución de los seres humanos. ¿Qué pasa con la sexualidad en las parejas infértiles?
Del origen del mundo a la evolución de los seres, emergen diferentes deseos. Uno de ellos y del cual dependemos que sigamos existiendo en el planeta tierra es el deseo por “dejar una parte de mi” en el mundo. Así piensa la mayoría de las personas cuando llegan al periodo de la madurez reproductiva y el anhelo por un hijo o una hija, que hace parte en determinada etapa de la vida.
Sabemos que algunas parejas consiguen el embarazo normalmente mientras que otras intentan, a través de la tecnología, maneras posibles de fecundar el ovulo, buscando en los últimos procedimientos eliminar o sobrellevar el estado de infertilidad. Pero, ¿qué pasa con la sexualidad de la pareja cuando no se alcanza la reproducción a través del método natural?
Cuando se busca la causa de la infertilidad generalmente se menciona a la mujer, pero esta situación también puede ser por parte del hombre. Sabemos que gran cantidad de factores pueden ser motivo de infertilidad. De las quejas mencionadas por las parejas una sobresale: la referente a la parte física y algunas veces el olvido de las emociones.
Durante los tratamientos extensivos, desgastadores y con cierto número de fracasos, se analiza por parte de algunos profesionales el abandono de la pareja. En una situación como esta es importante indicar a la pareja y a los profesionales de la reproducción humana, el manejo y cuidado que requiere un proceso como éste, ya que la parte más afectada en la pareja es la emocional. No se debe supervalorizar solamente el funcionamiento del óvulo, las trompas, los ovarios, los espermatozoides, en conclusión, la parte física, que sabemos es importante y fundamental, sino también el funcionamiento como tal de la pareja y su contexto.
Estudios recientes han demostrado que el estrés crónico cambia la labor del hipotálamo (la glándula del tamaño de una almendra localizada en el cerebro) y ésta directamente cambia las funciones de la pituitaria. Este es solamente uno de algunos estudios que están arrojando datos. De esta forma, el último órgano citado, realiza también procesos fundamentales para la fecundación: si este sistema no está en equilibrio, influye de forma negativa, sobre todo en la mujer, y, en consecuencia en la relación de dos. Este es producto de la conexión natural entre mente y cuerpo.
Como observamos es importante que los miembros de la pareja se encuentren tranquilos, dejando a un lado la ansiedad y el estrés de las ideas de embarazo y el proceso de fertilización. Con estas parejas es importante tratar el deseo, la sensualidad, el amor, la pasión, el cariño y el afecto, no solamente propiciar las relaciones sexuales en el periodo fértil, sino fortalecer los lazos de cariño y afecto y propiciar un ambiente de amor y conexión para dejar a un lado el estrés y la ansiedad. Muchas parejas suelen practicar el coito solo con el fin de la reproducción y terminan en una situación de sexo mecánico y casi “obligado”.
Sabemos que para el éxito de un proceso de fertilización, donde tener un hijo es el objetivo, es preciso estudiar los sentimientos y las emociones de la pareja como un “todo: la relación entre equilibrio físico y emocional es sumamente importante y fundamental. Psicólogos, médicos, enfermeros, profesionales de la salud ya reconocen la importancia de esta conexión.
A partir de estos conocimientos no podemos entrar en la lista de los profesionales que mantienen la relación de “alta tecnología con cero sensibilidad”. Es fundamental que en estos procesos se posibilite a la pareja el asesoramiento físico y psicológico, permitiéndoles expresar sus emociones, sentimientos, frustraciones, aspiraciones para así disminuir la ansiedad de llegar a conseguir el objetivo deseo.
Si tú estás en un proceso de fertilización o tienes pensado realizar un procedimiento como estos, te aconsejo que desde un principio preguntes qué tipo de ayuda psicológica ofrecen de acompañamiento para este gran paso.
El suelo pélvico es el conjunto de estructuras que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior. Te invitamos a que descubras y ejercites este importante músculo para que tus orgasmos sean aún más ¡intensos y duraderos!
Mantener un buen estado de la musculatura del suelo pelviano es fundamental para la salud y para la calidad de vida de la mujer.
El conocimiento científico actual subraya la importancia del suelo pélvico para aumentar la satisfacción sexual de la mujer y de la pareja en las relaciones coitales. Un buen tono muscular del suelo pélvico además de mejorar la calidad de las sensaciones orgásmicas de la mujer, ayuda a prevenir la incontinencia urinaria, las alteraciones estructurales (cistoceles y rectoceles) y las disfunciones sexuales.
En algunas culturas la existencia de esta musculatura es muy conocida, a diferencia de la nuestra, en la que las mujeres saben muy bien en donde están situadas sus abdominales pero no saben de qué se trata el suelo pélvico. Por eso, el objetivo de éste artículo es explicar la importancia de dicha musculatura y enseñar los ejercicios básicos que permiten su fortalecimiento.
El suelo pélvico es el conjunto de estructuras que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior. Sostiene toda la zona baja del abdomen como un arco protector o una hamaca flexible de apoyo para la vejiga, útero e intestino inferior. Si la musculatura de suelo pelviano se debilita, no puede cumplir su función de soporte y los órganos de la parte inferior del abdomen se desplazan hacia abajo. Con este cambio de posición, pueden surgir enfermedades y molestias como la incontinencia urinaria, la sensación de pesadez en la **bleep**, los prolapsos, etc. Por eso es tan importante para la mujer mantener sus músculos sanos y fuertes.
Para el fortalecimiento del suelo pélvico se sugieren tres ejercicios:
Paso 1: Aprender a ubicar la musculatura del suelo pélvico
Para ubicar los músculos del suelo pelviano, puedes intentarlo sentándote y tosiendo fuertemente. Sentirás inmediatamente una zona situada justo debajo de la pelvis que se activa al mismo tiempo que toses; ésta es la zona del suelo pélvico. Observa qué ocurre con estos músculos. Puedes tener la sensación de que la zona se abomba hacia abajo o puedes sentir todo lo contrario, que se contrae fuertemente, se comprime e incluso se sube. ¿Qué es lo que ocurre con éste ejercicio? Cuando tosemos, se expulsa aire a gran presión; para producir esta presión, los músculos abdominales se contraen, comprimen el abdomen y lo rechazan en parte hacia arriba, hacia el tórax, y en parte hacia el periné. Si el suelo pelviano tiene un tono muscular muy débil, esta presión es suficiente para provocar una micción. Si por el contrario el tono muscular es firme, se siente cómo se contrae con los abdominales para crear una fuerte presión hacia arriba. Esto se produce raramente al principio, pero se desarrolla progresivamente con los ejercicios que se explican a continuación
Paso 2: Ejercitar la contracción de la musculatura del suelo pelviano sin contraer simultáneamente la musculatura abdominal, de nalgas o de muslos.
Acostada sobre la espalda con los pies en el suelo y las piernas separadas, flexiona caderas rodillas y tobillos relajadamente. Intenta visualizar los músculos del suelo pélvico: se encuentran entre el hueso del pubis y el extremo **bleep**, vaginal y uretral. Contrae lentamente el ano y notarás cómo se moviliza hacia dentro. Esto solo se puede efectuar con la ayuda de la musculatura del suelo pelviano. Repite el ejercicio hasta que sientas bien el movimiento. Cuando lo consigas, haz lo siguiente: pon dos dedos en la entrada de la **bleep** y contrae la **bleep** sintiendo cómo se mueve hacia adentro. Repite el ejercicio hasta que notes el movimiento. Si no consigues ningún resultado, te sugiero que practiques repetidamente estos ejercicios. Si definitivamente no ves progreso, es aconsejable que solicites valoración y consejo de profesionales de la salud. Si efectivamente logras identificar los músculos, contrae la musculatura del suelo pélvico. Siente con una mano la musculatura del abdomen y al tiempo con la otra la cara interna del muslo que no contraes. Podrás comprobar que no es fácil contraer los músculos del suelo pélvico por separado de estos grupos musculares. Conseguirlo requiere de tiempo y constancia, por lo que no debes desanimarte. Si logras contraer los músculos independientemente de los demás, puedes comenzar con la gimnasia de la musculatura pélvica.
Paso 3: Ejercicios de fortalecimiento
Para fortalecer el suelo pélvico hay que tener en cuenta que hay que potenciar dos tipos de fibras musculares. Unas son “rápidas”, necesarias para una contracción veloz y de corta duración y otras son “lentas”, pues actúan en contracciones prolongadas y determinan la fuerza y la resistencia del periné. Para estimular contracciones rápidas, contrae y sube el suelo pelviano de prisa y con fuerza; relájalo completamente y vuelve a contraerlo nuevamente. Repite éste ejercicio varias veces para estimular contracciones lentas. Contrae llevando hacia arriba y hacia adentro los músculos del suelo pélvico tan fuerte como puedas. Aguanta la tensión durante 5 segundos y luego relaja los músculos 10 segundos. Repite este ejercicio 5 veces.
Es recomendable que hagas estos ejercicios intercalando 10 rápidos con 10 lentos a las menos diez veces al día, para un total de 100 veces diarios. La ventaja que tienes es que puedes fortalecer el suelo pélvico a cualquier hora y en cualquier lugar ya que nadie notará que te estas ejercitando. A medida que se vayan fortaleciendo los músculos, podrás aguantar más de 5 segundos en contracción y tener más de 5 contracciones sin agotar el músculo.
Ahora te invito a que descubras y ejercites este importante músculo para que tus orgasmos sean aún más ¡intensos y duraderos!
Con frecuencia hemos oído hablar sobre el mítico punto G de la mujer. Hay personas que piensan que no existe, otras simplemente no saben en dónde ubicarlo y algunas que desconocen su función. Pues bien, el punto G sí existe y a continuación te enseñaremos en dónde se encuentra.
El punto G o de Grafenberg está a unos pocos centímetros de la entrada de la **bleep**. Si nos ponemos en la tarea de encontrarlo, lo podemos hacer con suficiente lubricación vaginal, ya que la introducción del dedo en la **bleep** nos puede causar molestia o dolor. Sentadas, ubicando la palma de la mano hacia arriba, podremos encontrarlo con nuestro dedo a unos 5 centímetros de la pared anterior de la **bleep**. Puede ser de gran ayuda que una vez introducido tu dedo índice en la **bleep**, hagas señas como si estuvieras llamando a alguien; presionando fuerte y por esos lugares probablemente lo encuentres. Sin embargo, si no estás excitada, es posible que no lo sientas debido a que éste punto aparece con la excitación.
Es considerado como uno de los más placenteros de la fisiología femenina, pero no hay que olvidar que la gran mayoría de los puntos del cuerpo son placenteros. Para muchas mujeres la parte más sensible de la **bleep** se encuentra en las paredes de entrada; otras sienten más placer cuando el pene roza un lado del cuello del útero, mientras que algunas definitivamente se inclinan por la estimulación del clítoris. Por fortuna, todas éstas prácticas se pueden hacer simultáneamente, lo que nos da la ventaja de disfrutar de nuestros puntos al máximo.
Si quieres vivir ésta experiencia con tu pareja, hay varias posturas que pueden ser favorables para el estímulo del punto.
• Antes de comenzar la búsqueda, puedes aprovechar para auto-estimularte. Al principio puede que sientas ganas de orinar, por lo que es aconsejable entrar al baño antes. Las primeras prácticas pueden resultar poco placenteras, pero si eres constante, acabarás por disfrutarlo al lograr la ubicación del punto G.
• Una de ellas es la posición del perrito, aunque lo más aconsejable es que tú misma guíes a tu pareja en la medida en que vayas encontrando las sensaciones de placer. La postura del misionero, ubicándote encima de él, también es efectiva ya que tú llevas el movimiento rítmico que necesitas para lograr el estímulo adecuado. Una vez arriba, puedes pegar el pecho al de tu compañero o por el contrario echar el torso un poco hacia atrás, con el fin de encontrar la postura que más te acerque al placer.
• Si antes de comenzar quieres que tu compañero te ayude a localizar el punto G, debes guiarlo para que te estimule correctamente, debido que para ellos no es un trabajo sencillo saber exactamente cuál es el punto con el simple tacto; la única pista que podrían tener, es que es un poco rugoso y alargado a diferencia del resto del interior de la **bleep**. Quizá otra pista que puede ser útil es que se hace más grande a medida que aumenta la excitación. En todo caso, a ellos siempre les vendrá bien un poco de ayuda. Este ejercicio también favorece la comunicación abierta y desinhibida con nuestra pareja y promueve el acercamiento y la confianza.
• Hay otro dato interesante acerca de la estimulación del punto G y es la posibilidad de que se produzca la controvertida “eyaculación femenina”. Se trata de la expulsión de un líquido casi transparente que se experimenta en el momento del orgasmo. Según los resultados de los estudios que se han realizado sobre éste líquido, se ha determinado que sus componentes son muy parecidos al **bleep** del hombre, aunque su apariencia puede ser más bien parecida a la orina y producir la misma sensación que tenemos al orinar. Algunas veces es casi imperceptible y la cantidad de líquido varía en cada mujer. Por eso es importante que tu pareja sepa que al estimular el punto G se puede producir una eyaculación femenina y que la cantidad de flujo o líquido expulsado por la **bleep**, seguramente es mayor al usual en el momento del orgasmo.
El punto G de ellos
Aunque menos conocido que el punto G de la mujer, existe el punto G del hombre ubicado en la próstata. Podemos encontrarlo en el ano a unos pocos centímetros de la entrada en dirección al pene. Si introducimos aproximadamente media falange de nuestro dedo índice, podremos sentirlo en forma de pequeño bulto.
Al igual que en las mujeres, el orgasmo producido por la estimulación de éste punto suele ser muy placentero. Si existe resistencia por parte de tu pareja para practicar ésta técnica de placer, es importante respetarlo, pero también puedes lograr que él ceda, si le ayudas a entender que esto nada tiene que ver con la homosexualidad. Ocurre en la mayoría de los casos por razones de prejuicios, por eso sugiérele que no lo descarte sin haberlo intentado.
Introducir nuevas prácticas a la vida de pareja y mantener una constante exploración en el campo de la sexualidad, no solamente mantiene vivo el deseo y la continuidad, sino que abre las puertas a nuevas posibilidades para descubrir los alcances del placer y del goce. Por ejemplo, en el caso del punto G, ésta puede ser una alternativa efectiva para aquellas mujeres a las que se les dificulta llegar al orgasmo con los métodos tradicionales. Descubrir el punto G y aprender a estimularlo, puede marcar una gran diferencia en la visión y en la experiencia de la sexualidad.














